MercadoAleman


De bandoneón y rastas en Banfield…

Publicado en fragmentitos por mercadoaleman sobre el Octubre 29, 2007
Tres violines, una viola y un violonchelo. Un contrabajo, un piano, la voz ronca de un loco cualquiera, y cuatro solemnes bandoneones que, de sólo hacerse presentes, quebraron de gusto a todo un Ensamble. Un espectáculo de lujo, como sólo aquí: en Banfield.
Una puesta en escena casi teatral; una sencillez distinguida para honrar al dos por cuatro. Pibes traviesos, de original bohemia porteña, demuestran que el tango no se restringe para una época, sino que perdura y trasciende en lo más exquisito de su génesis.
Tango clásico, aquél de las milongas de los 50. Acordes nostálgicos, quizás tristes, quizás arrepentidos. Un deleite fabuloso en una fogosidad urbana, en una onda apasionada y, por demás, auténtica.
Así toca la Orquesta Típica Fernández Fierro.
Un show indescriptiblemente único. Un par de horas realmente valiosas. Quien los vio por las calles de San Telmo, no se perderá la ocasión de verlos en concierto.
Muchas gracias por el CD que aventaron al público; cayó en las manitos de esta mina, quizás pebeta. Gracias también al par de viejitos que dejaron que se les afane el disco por debajo de sus sillas. Y por supuesto a vos -varón- por hacerme la noche más divertida violentandote con las señoritas del Pami por agravios inconexos.
¡Pero callesé, señora, deje de tomar vino!…. :-) ¡Genial!

Sobre comunicación…

Publicado en Uncategorized por mercadoaleman sobre el Octubre 24, 2007

Sobre comunicación

El Taller del Sur: en el norte

Publicado en fragmentitos por mercadoaleman sobre el Octubre 22, 2007
Si Van Gogh y Gauguin hubieran conocido Purmamarca, quizás otra sería la historia.
El Taller en el Sur a lo mejor se hubiera consagrado en el norte argentino; en lugar de girasoles, tal vez sería un algarrobo el sello de Vincent, y las curvas aymaras, la locura de Paul. Quizás ni la paz de las alturas habría remediado las marcadas diferencias artísticas de sus genialidades; pero la paleta natural que regala el Cerro de los Siete Colores, seguramente, habría infundido un mismo matiz para sus pinceles.
Lejos de Arles, lejos de Taihiti y de la Polinesia, la señora naturaleza solita ha creado su obra maestra. Si en fotografías llegara estos colores hasta nuestros ojos, no dudemos de que en los lienzos todavía no han sido plasmados. 
 ¿Qué la Quebrada de Humahuaca es pintoresca?… quizás el adjetivo no le sea suficiente.  

El Paraíso en la otra esquina

Publicado en fragmentitos por mercadoaleman sobre el Octubre 1, 2007

 

Sí, de Mario Vargas Llosa.
Y sí, qué le vamos a hacer, cuando la genialidad de un autor te subyuga, y se te agotan las ponderaciones, no que queda más que seguirle re-leyendo con disciplina y pasión. Método necesitas; lectura detenida y entregada para disfrutar los universos en los que, este gran caballero, te sumerge con un talento indescriptible. Realmente superdotado.
Obviamente, estoy tentada de contar, o más bien precisar, detalles de los personajes de la novela, pero debo ser fiel a un noble trato con un alguien, quien en este momento está leyendo Conversaciones en la Catedral, y a quien prometí no revelar ningún pasaje neurálgico de su próxima lectura. Sin embargo, (-y sabes, porque ya se me soltó la lengua-), esta última aventura con Mario: no sólo fue un viaje a la exótica Polinesia de Gaughin, ni a la Europa, quizás sedienta quizás reacia a la revolución obrera de Flora Tristán, sino a una magnífica construcción narrativa que te la devorarás por su riqueza histórica.
¿A qué íconos de la pintura te encontrarás?
¿Nos desataremos en un debate eterno alrededor de todo lo que pueda llegar a ser una utopía?
   
-¿Cuánto pagarás por mi silencio?-
Ok. Silent. Respetuosa al pacto ¿vio?
Acá ya me verás chusmeando las cartas del loco holandés, cuyos girasoles, desde el paraíso en la otra esquina, me andan tentando.