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Oktoberfest: el abrazo de las culturas y la comunión de la cerveza

Publicado en Uncategorized por mercadoaleman sobre el Noviembre 10, 2007

 ¡Cuidemos el agua! ¡Tomemos cerveza! Y es que en esta celebración cualquier excusa es válida, mejor dicho necesaria; una tradición invita a disfrutar de un festejo que ya es de culto obligatorio y de convocatoria nacional: la Fiesta Nacional de la Cerveza.  

Villa General Belgrano está de cumpleaños; cumple 74 primaveras desde su fundación y, al mejor estilo centroeuropeo, recibe a sus invitados ofreciendo un brindis con la rubia más linda de mundo. La recepción se ve exquisita; el Parque Cervecero se ilumina de colores y se agracia de sonrisas alemanas, danesas, escocesas, españolas, suecas, portuguesas y más. Delegaciones, que traen la venia de cada uno de los rincones del viejo continente, llegaron hasta las sierras cordobesas para lucir lo mejor de sus culturas. Habrá de todo: danzas, orquestas, carrozas, platos típicos y, seguramente, no menos de una sorpresa. ¿Cómo unirse al baile? Esté atento, porque este tren pasa sólo una vez al año.

Dicen que en octubre…

A noventa kilómetros de Córdoba capital, ahí donde la naturaleza ha perfeccionado su armonía entre ríos cristalinos y cerros uniformes, un pueblito de gesto tirolés hace gala de su singular identidad; así, a lo grande, conmemora sus raíces pluriculturales. Oktoberfest le dice su gente, pues la esencia de esta festividad se mantiene viva en cada uno de sus detalles. Si se quiere descubrir alguno, bastará con mirar al Maikranz, el árbol de la fiesta, un tronco de gran longitud que, en su punto más alto, luce una corona de pinos con cintas de colores. Si usted lo vio, significa que está invitado a compartir el festejo y, por si fuera poco, quiere decir que usted se acaba de sumergir en una de las tradiciones centroeuropeas más características de Villa General Belgrano. Y si aún no sale del desconcierto prepárese que empezó el gran desfile.  

Danzando como en los Alpes

La orquesta exige baile. Un ballet ucraniano toma las calles, le sigue el paso una danza sueca, y el eco de un femenino taconeo español acelera la marcha; más tarde, algún bandoneón acompañará a los coros italianos y, antes que caiga la tarde, los Amigos de Alemania, por supuesto, se harán presentes. Así es como la juventud, nieta de la migración del siglo XX, ha decidido rendir honores a la diversidad de sus cunas; una festiva algarabía que, desde 1964 y al compás de melodías europeas, late en suelo argentino. Se cuenta que en años anteriores, la plaza José Hernández, pleno centro de Villa General Belgrano, era el escenario de este impresionante despliegue folklórico; hoy, existe un predio exclusivamente diseñado para este tipo de homenajes y, así como fue en Munich hace cinco siglos, la anfitriona oficial es la cerveza. Aquí están los alegres guardianes del Parque Cervecero, ya preparando los jarros para que a las 5 de la tarde estalle lo mejor de la fiesta. 

Al pie del espiche

El barril más ansiado del año deberá ser herido de muerte. Las miradas atentas vigilan que se agite lo suficiente; la espuma deberá regar alegría y empapar de buena suerte a todos sus fieles. Segundos más… ¡ahí está!, como si llegara el año nuevo, la sagrada catarata de cerveza fría; vaso que va vaso que viene, ¡salud! y esto es el espiche. El que no vino, vendrá al año; nadie se querrá perder un próximo Oktoberfest, que dicen que ya es bendito entre todas las fiestas.