Exsilum
Desterrados. Eso es lo que somos miles de jóvenes bolivianos dispersos por el mundo. Echados por un gobierno que se esfuerza en desmembrar la democracia, expulsados por entes entusiasmados en quebrar la economía. Nos frustraron las ilusiones de trabajar por nuestro país y, hoy, nos postergan las esperanzas de volver.
Mientras la obsesión del Movimiento al Socialismo postra a Bolivia en la indigencia, los jóvenes bolivianos tocamos las puertas de otros países buscando el lugar en el que se nos permita crecer. Se van los médicos y con ellos se va la salud; se van los ingenieros industriales y con ellos se va la industria; se van los economistas y con ellos se van las alternativas económicas; se van los comerciantes y con ellos se va la empresa; se van los músicos, escritores, pintores, actores y con ellos se va el arte.
Nos vamos porque la inflación nos asfixia, porque las revanchas políticas nos repulsan, porque la confrontación étnica vulnera nuestra identidad. Nos vamos todos frente a la inseguridad y al estancamiento. Nos vamos, pero con el dolor más grande y con el vacío más profundo.
El ex Presidente del Banco Central de Bolivia, Juan Antonio Morales, lamenta el auto-exilio de los profesionales bolivianos. En su artículo, titulado “La vida está en otra parte”, menciona algunas de las razones que describen esta realidad: “el actual ambiente de incertidumbre, las bajas probabilidades de realización profesional o aun de hostigamiento a quien tiene más educación que los otros”. Motivos nada menos que certeros para quienes leemos lo que ocurre en nuestro país en diarios electrónicos y fuera de nuestras fronteras.
El artículo citado también refiere a que “uno de los aspectos más sorprendentes del gobierno del MAS es su hostilidad a los que tienen mayor educación y calificación, especialmente si han estado en el sector público en la era neoliberal”; dato revelador para entender el trasfondo de los climas de persecución, pero sobre todo significativo a la hora de calcular las pérdidas para la calidad y transparencia de nuestras instituciones. La fuga de capital humano es consecuencia del autoritarismo del MAS.
Muchos dicen que somos una generación en deuda; que por amor a la patria nos deberíamos haber quedado; haber sembrado conocimiento allá donde cosechamos nuestros saberes; haber trabajado por nuestros niños y por nuestros ancianos. Pero ¿Cómo trabajar en un país gobernado por la discriminación? Los cierto es que hoy en nuestro país impera el miedo, administra la corrupción, dirigen los grupos de choque, sojuzgan los rencores y preside la mentira de la “revolución”. Es así que si alguien le debe mucho a Bolivia, a nuestra generación y a las próximas generaciones, es su actual presidente.
En nuestras maletas llevamos proyectos, iniciativas e ideas, sueños que germinaron en Bolivia y que hoy se concretan en otros países. Sin embargo, es inevitable pensar que cada paso y cada peldaño podía haber sido un aporte para los nuestros.
Si bien los aeropuertos se ven chicos a la hora de la huida, son inmensas las ilusiones por volver. Pero volver a un país libre.
SM
Países hermanos, tiranos gemelos
A quienes condenan las economías de nuestros países, cabalmente a aquellos, últimamente se les antoja enlutar la libertad de expresión. Decretos, disposiciones y observatorios son algunos instrumentos que se diseñan para silenciar el derecho a la información, a la crítica y a la opinión. Estás conmigo o estás contra mí, parece la consigna; fábulas que satanicen a los medios y golpes bajos que polaricen a la opinión pública: las instrucciones. Golpistas y desestabilizadores mercenarios del Imperio, los términos base para aprobar el módulo retórica populista. Si Chávez fue el profesor, Morales y Fernández de Kirchner: los mejores alumnos. ¿Comparar a Morales con Fernández de Kirchner?… Ojalá fuese un exceso. Si bien en la Argentina no se ha llegado a arrinconar la constitución mediante un poder constituyente, si de desconocer el Estado de derecho se trata, la presidente -y su esposo- no están lejos de figurar en la postal bolivariana.
La víctima desde el atril autoritario Con el dedo índice que apunta, la modulación regañadora y la mirada que sanciona, Evo y Cristina no dejan pasar oportunidad para victimizarse. Si bien ambos oradores ya agotaron sus máximas: “me discriminan por ser indígena” o “me menosprecian por ser mujer”, lo que potencia a la puesta en escena es que ahora sus discursos vienen recargados. Pero lamentablemente recargados de locuciones sueltas y frases maniqueas. Así, desde lo alto de las tablas, amalgaman grietas históricas con llagas irresueltas de sociedades casi tan frágiles como sus democracias.
“Me siento perseguido por los medios de comunicación, no importa, si hemos aguantado más de 500 años con mucha paciencia, vamos a aguantar en nuestra gestión esas persecuciones (…) El primer opositor y enemigo que tenemos como gobierno del movimiento indígena campesino es la mayor parte de los medios de comunicación” (Evo Morales, 2007).
“Nunca había visto, en tan corto tiempo, tantos ataques, tantas ofensas, tantos insultos a un gobierno surgido del voto popular” (…) Esta vez no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados de generales multimediáticos que han hecho un lock out a la información”. (Cristina Fernández de Kirchner, 2008). -
Mezcle la voz disidente con el ataque desestabilizador; revuela las heridas del pasado con cuanta coyuntura le incomode; confunda la discriminación con su incapacidad de encontrar consensos; ante eventualidad aplique salvoconducto “500 años”; si todo esto no le funciona evoque a Satán, o al “neoliberalismo”. Y no olvide satanizar para victimarse al gusto-. Si parece una receta: nada es fortuito.
Libertad de prensa en riesgo Tanto a Evo como a Cristina, el carácter privado de los medios les da rienda suelta para atacarlos como instrumentos del mercado; cierto eco chavista no es extraño “todo lo relacionado con el mercado es antisocial”. Esta postura anti-medios, además de dar cuenta de cierto fastidio de la modalidad de servicio, permite sospechar cierta intención de instalar una modalidad imperativa para el control de los medios de comunicación. Asumir la carga semántica de la palabra control, seguramente implicaría otra coincidencia entre Evo y Cristina: ninguno se haría cargo de sus ansias de controlarlo todo. Pero, con las evidencias sobre la mesa –e impresas en los diarios- no es casualidad que el espíritu del artículo 108 del proyecto de Constitución de Morales concuerde con la iniciativa de Observatorio de los Kirchner. Mientras el artículo de Evo: “la información y las opiniones emitidas a través de los medios de comunicación social deben respetar los principios de veracidad y responsabilidad”, la propuesta de Cristina: “garantizar un relato mediático que brinde cabida a todas las opiniones”. La preguntas sobran ¿quién decidirá lo que es “veraz”?; ¿Quién observará? Si hacemos registro de lo que dice la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) -Imponer una condición a una libertad simplemente la elimina, especialmente si la condición es subjetiva-, no nos sorprenderá su preocupación. - Preocupada la SIP sobre artículo de propuesta Constitución que solicita “veracidad y responsabilidad” a los medios- (La Paz, 12 de febrero de 2008). -Preocupa a la SIP propuesta para crear “observatorio de medios” gubernamental”. (Buenos Aires, 10 de abril de 2008). Incertidumbre. Vértigo. Pues como alerta Vargas llosa “cuando la libertad se restringe o desaparece, las demás libertades quedan comprometidas o amenazadas, y esto es lo que sucede con la libertad de expresión y la libertad de prensa”. En un contexto autoritario con claras intenciones de mermar la libertad de expresión, bolivianos y argentinos estamos expuestos a cualquier golpe bajo o treta de manipulación. Si la lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos es el momento clave para preservar –como bastión clave de la democracia- a la institución media y a cada uno de los periodistas en su profesión.
Las alertas están sonando, convendrá atenderlas. Así, algún día, a bolivianos y argentinos nos unirá el amor y no el espanto.
Entre pulseadas y pisar el palito
Mula blanca, o vieja o manca. No desconfiar de que el gobierno del Movimiento al Socialismo haya aceptado someterse a un referéndum revocatorio para presidente y vicepresidente, es tan ingenuo como recibirle caramelos a un desconocido.
A menos de una semana del triunfo de un contundente Sí a la Autonomía cruceña, los bolivianos no dejamos de festejar la victoria democrática que demostró al mundo nuestra oposición a un régimen totalitario y centralista. Sin embargo, parece que la alegría nos embriagó el sentido común.
La oposición parlamentaria, con el apoyo de votos oficialistas, logró aprobar en el Congreso una ley que da pie a una “consulta popular” para ratificar o revocar los mandatos de las primeras autoridades nacionales y departamentales. Morales acepta contento, y -arrogante- reta a los Prefectos.
Si no hay gato encerrado, por lo menos ya le conocemos las garras.
Es obvio que la gestión Evo hace aguas por todas partes, y que su embate contra las Autonomías, hoy por hoy, debilita a su gobierno.
Pero, lamentablemente, el perfil “Evo el que nacionaliza para devolverle la dignidad a los bolivianos”, “Evo el que lucha contra el Imperio”, “Evo el que busca abastecer el consumo interno impidiendo que lo oligarcas exporten a sus anchas”, “Evo el originario”, en síntesis: el talante “Evo víctima” aún no se desgasta. No nos conviene entrar (cándidos y porfiados) a jugar al poker con el más mañoso.
Además, la norma recién sancionada implica que el mandato presidencial sea revocado sólo si “si existe un voto porcentual y numeral superior al que cada autoridad obtuvo para llegar al poder”. En números, para el caso de Evo, se necesita más del 53,740% -de rechazo-, expresado en 1.544.374 votos. Considerando que la misma suerte correrá la revocatoria de prefectos ¿en qué derivará esta alborotada contienda electiva?
Pareciera que la oposición ha decidido darle cheque en blanco a las astucias del gobierno. Tomando en cuenta que la Corte Nacional Electoral se ha convertido en un órgano más de propaganda neta, que el Tribunal Constitucional se halla disperso y que la flamante iniciativa revocatoria se sobrepone a la vigente Ley del Referéndum, todo tipo de jugarreta es previsible en este contexto. Incluso, dejando de lado que la brillante convocatoria a consulta popular brilla por su inconstitucionalidad.
Desde la instalación de la Asamblea Constituyente -instancia cuna del proyecto constitucional del MAS- Bolivia se halla inmersa en una anomia indescriptible en términos legales. En este escenario, la consolidación de la Autonomía de Santa Cruz es la alternativa que tenemos para retornar al Estado de Derecho. Luchemos por ella. No entremos en el concurso de quién acumula más infracciones a la Constitución. No permitamos que las pasiones nos lleven jugar a la ruleta con nuestra democracia.
SM.
En las vísperas de Julio el gran día _by_Sil.
Se avecinaba Julio con sus fríos poco atentos, cuando una grata consideración me sorprendió por teléfono. La honorable presidenta del C.P.S. (Círculo de Poetizas Selectas), me distinguía invitándome a degustar delicadas masitas en su próxima reunión. Encantada acepté enseguida, y tímidamente indagué a razón de qué solicitaban mi presencia. Nos gustaría que nos deleite con algún poema en honor a la paz, me indicó la gentil dama; mientras yo repetía: encantada, encantada.
Tarea difícil la consigna del deleite me confesé muy preocupada; pues, atando cabos, la paz a la que le tenía rendir honores era mi señora de La Paz en sus fiestas julianas. Afanada, primero busqué mi mejor blusa color rosa para merecer algún cumplido en el evento, y recién más tarde empecé a inquietarme con el tema de la métrica. Rebusqué un infinito de frases hechas ¡Oh mi linda La Paz! intenté rimar con mi juventud fugaz; al Illimani, de imponente y majestuoso, era peliagudo superarlo en un simple verso. Ni hablar de cómo le quise afanar la tea a don Pedro Domingo Murillo, para quizás destellar en soberana copla mi homenaje a la efeméride. Por si acaso repasé los himnos escolares, esperando que, de los timbres de que ufana, me surja alguna que otra sublime rima.
Intentos vanos, uno tras otro. Parece que lo solemne si no se hereda no se hurta, pero como no quería dejar pasar esta oportunidad para festejar que soy paceña, decidí darle rienda suelta a mis franquezas. Señoras distinguidas, agradezco que me hayan convocado a compartir sus ilustres mesas. Difícilmente embelezaré sus nobles oídos con cánticos pomposos, menos recitaré con las manos abiertas. Permítanme contarles que siempre encontré poco felices las odas armadas. Declamar que mi ciudad es: oh linda, me frustraría de por vida. La Paz es vértigo en su exquisito caos, colapso creativo de supervivencia, tribuna de singularidades y rarezas, menos mal no es una urbe simétrica.
¿Qué el Illimani es majestuoso? por sinonimia. El buen nevado es insignia por simbolizar nuestro escenario; somos sus personajes, la fortuna excelsa. Me disculparán las poestizas, pero La Paz es insolente y bohemia por naturaleza.
Imprimí orgullosa mi reprimenda en prosa. Muy perfumada me dirigí al distinguido evento, y lo que ocurrió se contará en una siguiente tertulia. Quizás no me las vuelva a encontrar, ni por muy poeta, ni por muy selecta.