Dándole al humo
Dado que nadie está exento de la placentera humareda en Buenos Aires, hagámosle honor con una que otra metáfora más; además de todas las obvias y agotadas por la Tv.
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¿Viste que se le subieron los humos a Buenos Aires?
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Para mí que algo huele mal.
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El servicio meteorológico prometía buen tiempo, pero…
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Habrá que cuidarse del “banco” de humo, mirá si te sientas; o peor mirá si vas y hacés un depósito, luego tus ahorros se te hacen humo (¡!)
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Ché, por lo menos podría oler a asado…
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“Ayer fue el peor día –del- Humo”; pobre, todos tenemos días de mie…
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¿¿¿Será todo esto es una cortina de humo???
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Para los fumadores que pedían espacios libre de humo ¡tomaaaaá!
De bandoneón y rastas en Banfield…
Tres violines, una viola y un violonchelo. Un contrabajo, un piano, la voz ronca de un loco cualquiera, y cuatro solemnes bandoneones que, de sólo hacerse presentes, quebraron de gusto a todo un Ensamble. Un espectáculo de lujo, como sólo aquí: en Banfield.
Una puesta en escena casi teatral; una sencillez distinguida para honrar al dos por cuatro. Pibes traviesos, de original bohemia porteña, demuestran que el tango no se restringe para una época, sino que perdura y trasciende en lo más exquisito de su génesis.
Tango clásico, aquél de las milongas de los 50. Acordes nostálgicos, quizás tristes, quizás arrepentidos. Un deleite fabuloso en una fogosidad urbana, en una onda apasionada y, por demás, auténtica.
Así toca la Orquesta Típica Fernández Fierro.
Un show indescriptiblemente único. Un par de horas realmente valiosas. Quien los vio por las calles de San Telmo, no se perderá la ocasión de verlos en concierto.
Muchas gracias por el CD que aventaron al público; cayó en las manitos de esta mina, quizás pebeta. Gracias también al par de viejitos que dejaron que se les afane el disco por debajo de sus sillas. Y por supuesto a vos -varón- por hacerme la noche más divertida violentandote con las señoritas del Pami por agravios inconexos.
¡Pero callesé, señora, deje de tomar vino!….
¡Genial!
El Taller del Sur: en el norte
Si Van Gogh y Gauguin hubieran conocido Purmamarca, quizás otra sería la historia.
El Taller en el Sur a lo mejor se hubiera consagrado en el norte argentino; en lugar de girasoles, tal vez sería un algarrobo el sello de Vincent, y las curvas aymaras, la locura de Paul. Quizás ni la paz de las alturas habría remediado las marcadas diferencias artísticas de sus genialidades; pero la paleta natural que regala el Cerro de los Siete Colores, seguramente, habría infundido un mismo matiz para sus pinceles.
Lejos de Arles, lejos de Taihiti y de la Polinesia, la señora naturaleza solita ha creado su obra maestra. Si en fotografías llegara estos colores hasta nuestros ojos, no dudemos de que en los lienzos todavía no han sido plasmados.
¿Qué la Quebrada de Humahuaca es pintoresca?… quizás el adjetivo no le sea suficiente.
El Paraíso en la otra esquina
Sí, de Mario Vargas Llosa.
Y sí, qué le vamos a hacer, cuando la genialidad de un autor te subyuga, y se te agotan las ponderaciones, no que queda más que seguirle re-leyendo con disciplina y pasión. Método necesitas; lectura detenida y entregada para disfrutar los universos en los que, este gran caballero, te sumerge con un talento indescriptible. Realmente superdotado.
Obviamente, estoy tentada de contar, o más bien precisar, detalles de los personajes de la novela, pero debo ser fiel a un noble trato con un alguien, quien en este momento está leyendo Conversaciones en la Catedral, y a quien prometí no revelar ningún pasaje neurálgico de su próxima lectura. Sin embargo, (-y sabes, porque ya se me soltó la lengua-), esta última aventura con Mario: no sólo fue un viaje a la exótica Polinesia de Gaughin, ni a la Europa, quizás sedienta quizás reacia a la revolución obrera de Flora Tristán, sino a una magnífica construcción narrativa que te la devorarás por su riqueza histórica.
¿A qué íconos de la pintura te encontrarás?
¿Nos desataremos en un debate eterno alrededor de todo lo que pueda llegar a ser una utopía?
-¿Cuánto pagarás por mi silencio?-
Ok. Silent. Respetuosa al pacto ¿vio?
Acá ya me verás chusmeando las cartas del loco holandés, cuyos girasoles, desde el paraíso en la otra esquina, me andan tentando.
De romances con Don Manuel
Antes de nada y, por tanto antes de todo, quiero agradecer a los dos, y cada uno de los que ya saben, haberme presentado a Don Manuel.
Con “Traición de Rita Hayworth” me sentí un tanto atolondrada; mejor dicho, mi lectura se alborotó un hi/fi ante cierta –velocidad- (no sé cómo definir su exquisita espontaneidad) en el discurso de Don Manuel. Una ansiedad, casi turbulenta, como me ocurrió ante el comienzo del monólogo (fluir de la conciencia) de la señora Bloom, último capítulo del Ulises de James Joyce.
Y bueno, ahí me quedé; yo andaba feliz, de la manito de Paul Auster, toqueteando “El libro de las ilusiones”.
Pero resulta que don Manuel, aquí por un estante de Banfield, no se quedó tranquilo… Y, como quien revuelve quien dice que ordena, me topé no más con Boquitas Pintadas.
Así empezó todo. Gracias a Dios, soy chusma: curiosa mal; imposible no tentarme con las primeras cartas: Estimada doña Leonor…. De carta en carta; de un álbum de fotografías y una agenda; de la recapitulación del mismo día para cada uno de los personajes; de partes médicos, policiales y judiciales; de conversaciones telefónicas; de pasajes registran los pensamientos más y menos inocuos; de lo que realmente dices cuando callas… En fin, de la más simpática, auténtica, divertida manera que se te pueden contar una historia.
Una novela amigablemente trasgresora; un regalo en dieciséis entregas de rojo carmesí; luego, azules, violáceas y negras: Boquitas Pintadas de Manuel Puig.
Un placer, Don Manuel. Agárrese que pronto tendremos un “Buenos Aires Affair”.
…de expelios felices.
No han pasado más de tres semanas, quizás menos, y tres novelas se han expelido mi tiempo.
Expelido. Palabra rara.
Resulta que no encuentro verbo preciso para explicar lo líquidas que se hacen las horas, cuando uno se sumerge en la pileta tibia de la ficción (quise poner Mar, pero que cosa cursi: un mar de ficción).
Era eso lo que necesitaba: mojarme. Estuvo buena la zambullida.
Primero, Truman Capote con “A sangre Fría”. Divino. Un tutor; el caperuzo capo del periodismo literario. Será que, casualmente, terminando el libro, vi Infame (La última peli sobre su vida mientras escribía a Sangre Fría) (?). No sé, pero Truman, cada día te quiero más; leerte detona ese latidito de escritor que cualquier periodista lleva dentro.
Luego, ***“La Fiesta del Chivo”*** de Mario Vargas Llosa. Ahora sí que me quedé corta con cualquier forma que tengo de manifestar mis cumplidos. ¿Cómo aplaudirle a MVLL?…¡Qué novela perfecta!, ¡qué criterio!, y ¡qué prolijidad en la conducción de las voces!…Ay, por Dios, cómo disfruté la crudeza de ciertos personajes. Un Trujillo cabrón, pero bien cabrón, repulsivo y meón. Pero cómo encantaba a un sumiso pueblo alegre; alegría barata, costeada por los migajas del caudillo, éste sí: Un Caudillo de verdad, sólo como MV lo puede dibujar. Que va ser: una radiografía perfecta.
De golpe pasamos a Martin Amis con “El tren de la noche”. A este autor ingles no lo conocía, pero si me lo vuelvo a encontrar por el estante donde lo agarré, me lo expelio (sepa)…El tren de la noche me fue una sorpresa; dos, tres páginas le anduve criticando lo básico de su prosa. ¡Qué va! cada expresión cobraba supra sentido en el relato, sobre todo en la perfecta configuración del personaje. En una jerga policial divertidísima: una abstracción hacia el suicido (?). Sencillamente Genial.
…empezando el domingo…apuntes -ligth-de madrugada
Domingo, 02 de septiembre de 2007
Bs.As. 06:15 am.
Como cada domingo, domingo buen domingo, despierto con una particular nostalgia. Pasaran las horas, y en cada una extrañaré un pedacito de mi La Paz city. Desayuno con jugo de papaya, pancito con queso chaqueño, más tarde charque en algún escondite de Mallasa rematando con helado de canela y a esperar la tarde con las wistupicos recién horneadas.
Es cierto, me puse folklórica con el menú.
Que va ser, se extraña desde los juegos en el parque Laikacota, hasta el último cafetín en las terrazas de San Miguel.
Igual…está bueno. Ta bueno, desde el exilio-programado y elegido- extrañar sin medida, está bueno no sentirse tan lejos. (….) Esto podría seguir, pero muchos suspiros para un día tan soleado….
Mejor me pongo a chusmear los periódicos paceños.
-Bolivar ganó 2 a 0…a Oriente, que vaina, si le hubiera ganado al tigre mi festejo iría en titulares, porque, como todos saben, sobre todo soy Bolivarista por el anti-estronguismo que llevo dentro….…
Y bueno, grata columna que me encuentro: ¿Entendinquichu manachu?, de mi apreciado Juan.L. Cariaga. ¡Que gran analista!, lúcido escritor. Les paso la primera parte de su artículo:
“La noticia de esta semana fue que dos tercios de las regiones de Bolivia pararon en protesta y rechazo a las actitudes que asumió el Gobierno, respecto a la Asamblea Constituyente, la independencia del Poder Judicial, las autonomías departamentales y en legítima defensa de la democracia y sus instituciones, que es patrimonio inalienable e imprescriptible de todos los bolivianos”…
Así mismito. Así fue, y así me manifesté: en Paro rotundo, ante los atropellos a la democracia.
…léanse el artículo completo: http://www.la-razon.com/versiones/20070902_006017/nota_246_474506.htm
Bueno, agasajo su compañía en esta matina boliviana, y me voy a encomendar a la virgencita de Copacabana….tomando mate con facturas. Abrazos.
Un guiño
Tal y como un dejà vú, cada una de mis tazas de café me hace revivir la vez que llegué a la Argentina. Parece que fue en un invierno de este siglo, quizás agosto, alguna semana fría. Buscábamos un barcito que queríamos encontrar en una esquina. Recuerdo que, casi encaprichados, necesitábamos ubicarnos frente a un ángulo del Obelisco; también pretendíamos escuchar tango y, en lo posible, acompañarnos con Borges de bolsillo. Y allí estábamos, así como lo habíamos planificado, tomándonos ese cafecito en Buenos Aires (…) Sil.